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Como apagar un fuego

¡Muy buenas Equipo! ¿Que tal van esas parrilladas? Espero que bien. Porque, aunque existen muchas posibilidades de cagarla, suele ser raro que un encuentro de este estilo acabe siendo un completo desastre.

A la gente que hacemos las cosas con ilusión, no pasa así, casi siempre. Creamos un ambiente único con nuestro entorno favoreciendo que no aparezcan inconvenientes. O que si aparecen, no vayan a peor.

Bueno, sin despistarnos, vamos al lío. Este post es sobre como apagar una barbacoa. En la entrada anterior nos referíamos a como encenderla. Así que una vez encendida y disfrutada, hay que ser consciente del peligro que puede suponer no apagarla correctamente.

Insisto, en todo momento, nos referimos a trabajar en torno al fuego, y que la atención es clave para no crear situaciones de riesgo y evitar que se produzcan daños.

PELIGROS DEL FUEGO

Aunque una simple barbacoa, una pequeña hoguera, o incluso una diminuta chispa, pueden parecer inofensivos, las tres cosas han estado implicadas en grandes desgracias. El fuego, con el que nos calentamos y cocinamos, el que nos alumbra, tiene ciertos riesgos que son pueden llegar a ser muy desastrosos.

Hay varios elementos peligrosos en el fuego. Uno muy importante es  el humo. Según la cantidad de humo, y el tipo de material que este ardiendo, los gases resultantes de la combustión pueden resultar muy tóxicos y pueden suponer un peligro serio para quien los inhale. 

Por eso se recomienda siempre colocar lar barbacoas y fogones en lugares ventilados. Si estas de bajo de un techo, necesitarás una chimenea o un lugar de escape para humos para permitir una correcta ventilación. 

Otro peligro importante a tener en cuenta mientras se manipula el fuego son las altas temperaturas. El fuego quema. Y aunque nadie lo hace queriendo, por accidente suelen suceder algunas quemaduras, ya sea cogiendo la parrilla, las pinzas, arrejuntando las ascuas... 

Debemos de proveernos de guantes o trapos para poder manipular las parrillas, las cazuelas y todos los elementos que se hayan podido calentar.

No vamos a poder generar un fuego que no queme, ni humos que sean beneficiosos. Así que lo que nos toca, si queremos andar entre fuegos, es tomar precauciones.

Deberíamos de mantener la zona de trabajo despejada de estorbos. Sobre todo si estos pueden ser fácilmente inflamables, ya que de las hogueras suelen salir chispitas incandescentes, pudiéndose iniciar un fuego repentino.

También es necesario disponer de algún elemento que nos ayude a extinguir un fuego de manera eficaz en caso de susto. Algo como agua, un extintor, un cartón...

LOS PROBLEMAS DE LA ESCALADA

Sí, de la escalada. Pero no de escalar montañas. Sino de la cualidad del fuego de crecer en escala, y hacerse mas grande de manera asombrosa. Para crearse un incendio hace falta poco: llama, combustible y oxígeno (lee este post). 

Si tenemos elementos inflamables cerca de nuestra barbacoa, podemos crear un incendio. Es muy probable que mientras manipulamos las brasas, o simplemente impulsadas por las corrientes de aire que se crean dentro del fuego, se nos escape alguna partícula incandescente.

Una vez entrase en contacto con ramas, hierba, madera o cualquier otro elemento inflamable que podamos tener cerca de nuestra parrilla, puede iniciarse un incendio fortuito.

Y dependiendo del lugar en que nos encontremos, y la cantidad de combustible disponible, ese incendio puede hacerse muy grande y complicado en muy poco tiempo.

Por ello, es necesaria una primera intervención efectiva, para evitar una escalada rápida. En el siguiente vídeo pueden hacerse una idea de lo rápido que puede crecer un fuego.

Recordad, si se dan las condiciones adecuadas, una pequeña hoguera se puede convertir en el incendio forestal mas grande que podamos imaginar.

EXTINCIÓN DE UN INCENDIO

Para afrontar la extinción de fuegos de este tipo, provocados por barbacoas, tenemos que saber como reaccionar en poco tiempo, y dando los pasos adecuados. Hay que tener en cuenta que no todos los incendios son iguales.

En los casos típicos de incendios provocados en merenderos, o barbacoas familiares, los combustibles habituales suelen ser en madera, carbón, hierba, algún plástico... Estos elementos al arder generan humo, que tendremos que evitar inhalar, y también cogen temperatura, por lo que cuidado si se nos ocurre meter la mano, o pisarlos.

Para extinguirlo, tenemos que tener en cuenta el triángulo del fuego. Debemos de atacar a uno o varios elementos de este triangulo. 

Siempre con precaución y teniendo en cuenta que si vamos a empeorar la situación, es mejor no intervenir. Si no nos vemos capaces de enfrentarnos al fuego, debemos solicitar ayuda y ponernos a salvo.

Evalua la situación de peligro

En caso de que decidamos extinguir el fuego, hay que evaluar la situación, la posible evolución del incendio y los sistemas de extinción de los cuales disponemos.

Podemos apartar el combustible para que la intensidad del fuego disminuya. Si disponemos de agua suficiente, podemos echarla al fuego. El agua ayuda a bajar la temperatura de los combustibles a a la vez que "ahoga" la llama, dejándola sin oxígeno. 

Con mucho cuidado porque el agua en contacto con el fuego provoca vapor y éste puede ser dañino para quien esta tratando de extinguir el incendio.

Si tuviéramos un extintor a mano, podriamos utilizarlo siguiendo las siguiente indicaciones

  • Retirar el precinto de seguridad y el pasador.
  • Sujetar firmemente y apuntando a la base de las llamas.
  • Accionar el gatillo de manera intermitente, en secuencias de dos/tres segundos

Si queréis ampliar vuestro conocimiento sobre el manejo de extintores podéis ver el siguiente vídeo.

En el caso de no tener ni agua ni extintores, y si vemos que podemos actuar, podemos tratar de apagar el fuego ahogándolo. Trataremos de dejarlo sin oxígeno tapándolo.

Hay que tener mucho cuidado con esta técnica. Aunque al taparlo se apague, las temperaturas pueden ser altas y pueden quemar el material con el  que estemos tapando el fuego, rebrotando otra vez. 

APAGAR CORRECTAMENTE UNAS BRASAS

Por suerte, no va a ser lo habitual que nos suceda un incenio, ni que tengamos un imprevisto grande con el fuego. Pero siempre, siempre, siempre, que encendamos una barbacoa, vamos a tener la responsabilidad de dejarla bien apagada.

Ya hemos visto como se comporta el fuego. Así que aplicaremos la técnica que más nos convenga. Si la barbacoa tiene tapa, después de terminar de cocinar, la dejamos tapada para que, al quedarse sin oxígeno, se apague.

Si no la tuviera, deberiamos de separar las ascuas y esperar a que se apaguen. Si tenemos agua, podemos mojarlas con el fin de acelerar el proceso.

Espero que este post no haya mermado vuestras ganas de seguir disfutando de una buena barbacoa con tu equipazo. Pero espero que os haga ser más conscientes de lo que supone andar con fuego.

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